Una casa vieja, una cerveza nueva.
Casa Vieja nació del gusto por juntarse alrededor de una mesa larga, una cerveza fría y conversaciones sin reloj. Lo que empezó como una cocina pequeña entre amigos se fue convirtiendo en oficio y en punto de encuentro para el barrio.
Hoy seguimos con la misma idea: lotes pequeños, buena técnica y tiempo suficiente para que cada receta encuentre su carácter. Queremos que cada visita se sienta cercana: cerveza fresca, pizza caliente y una mesa donde siempre haya espacio para uno más.




